Diputada Adriana Esther Martínez: ¿Representante del pueblo o figura decorativa?

Por: Redacción Martínez Sin Filtro.



Martínez de la Torre, Ver.- A ver, dejemos algo bien en claro, la labor de un diputado es legislar en representación de su distrito, eso de las casas de enlace y gestión por puro cuento, porque no está en su responsabilidad, para eso son los informes. Sin embargo, la diputada local de MORENA, Adriana Esther Martínez Sánchez, parece haber olvidado este principio fundamental de su cargo público. La diputada ha prometido una administración austera, pero la realidad parece ser muy diferente.

Según el portal de transparencia del Congreso del Estado, la diputada recibe una remuneración mensual bruta de $58,123.38 pesos, más una dieta de $26,712.44 pesos; en total, cercanamente 85 mil pesos mensuales. A pesar de sus promesas de austeridad, la diputada Martínez fue vista recientemente viajando en una Chevrolet Tahoe/Suburban de lujo, color negro, con placas YKS8453.

Los actos de atención ciudadana que realiza la diputada Martínez pueden interpretarse de dos maneras: como una desinteresada labor por la sociedad o como una simple campaña en busca de poder. Lamentablemente, las acciones de la diputada parecen inclinarse más hacia lo último.

En 2019, la diputada Martínez fue acusada de pagar a falsos colectivos para que se manifestaran en contra del fiscal Jorge Winckler. Además, la misma diputada fue evidenciada por uno de sus asesores, a quien ella misma celó.

La diputada Martínez también se ha enfrentado al alcalde de Ciudad Mendoza, quien declaró estado de emergencia en su municipio debido a la creciente ola de secuestros y extorsiones. En lugar de apoyar al alcalde en su lucha por la seguridad, la diputada Martínez lo criticó, argumentando que la inseguridad no es culpa del gobierno actual.

La diputada Martínez, criticada y cuestionada por muchos de sus paisanos del Distrito VII, se embolsa al año, sólo de “sueldito”, la cantidad de 1 millón 20 mil pesos, más lo que se le pueda agregar de aguinaldo y otras percepciones que no están en la plataforma de transparencia.

Su “Casa de enlace y gestión” en Martínez de la Torre es un simple parapeto, ya que nunca está ahí, y ni hablar de las peticiones que la gente le puede hacer a través de las redes sociales o de manera formal, la diputada anda en otros niveles y hace como que no escucha ni ve, y aunque no es su responsabilidad, si la asumió que se haga responsable, y si no a va hacer nada, que deje de andar haciendo larga campaña electorera.

De la maestra humilde, esa que no tenía en ocasiones ni para echarle gasolina a la vetusta unidad que la movía en su municipio, no ha quedado nada; ahora su vida se resume a viajar como los “fifís”, camionetas de lujo, ropita de marca, buenos restaurantes, andar posando en cuanto evento se pueda (para colgarse del apoyo de muchas figuras queridas por el pueblo). Tal parece que eso que tanto criticaba era lo que más anhelaba.

Adriana Esther Martínez tiene la responsabilidad de representar y servir a su distrito. Sin embargo, hasta ahora, parece estar utilizando su posición para su propio beneficio. Si desea mantener la confianza de su distrito y del público en general, debe demostrar con sus acciones que está comprometida con su labor como representante del pueblo. Solo entonces podrá recuperar la confianza de la sociedad y demostrar que es digna del cargo que ostenta.